Cuando la libertad yace atada en una imagen;
cuando lo amoral tiene reglas y estatutos;
cuando lo corrupto se hace docto y absoluto;
y el postrer insumo en la química hace enlace…
Siempre como buitres se reparten la carroña,
piensan y se atreven a buscar del cielo el brillo,
rugen y lo exigen, imponiéndose a cuchillo;
sueñan como perros con los restos de la gloria.
Uno sobre otros en cemento se amotinan,
mientras que en las viñas ya no hay manos para el vino;
beben y se embriagan con efectos y sonidos;
sienten que se queman y la llama aún más avivan….
Danzan en la lluvia radiactiva;
muestran sus diplomas de ignorantes;
juzgan – en delirio – al delirante;
gozan del dolor que los motiva.
Hijos del error, se creen perfectos:
matan al que cambia sus criterios;
brincan entre burlas e improperios;
no soportan “luz” ni sus preceptos.
Niños en el éter depositan llantos;
sangre de las calles tiñe las esquinas;
diosas del burdel son rosas mezquinas,
que en gastados ojos ya no encuentran cantos.
Si enjambre de ruidos y encantos lunfardos
llevan en su intento solo anhelos vanos,
¿qué puede esperarse de seres – que humanos –
viven por inercia, muriendo al encargo?
Cuando la libertad yace atada en una imagen;
cuando lo amoral tiene reglas y estatutos;
cuando lo corrupto se hace docto y absoluto;
y el postrer insumo en la química hace enlace…
¿Qué queda por hacer?, ¿qué queda por mirar?,
¡¿qué cosas rescatar… si al fuego va a ceder?
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