Hoy sentí de nuevo
salirse de cause a mis venas,
gritar al silencio bajito
murmullos exentos de pena.
Vibré en LA central nuevamente,
y en notas de brincos sostuve
que no hay más realidad que tu cuerpo,
ni más religión si te tuve.
Mudísimamente pregono
por toda tu piel con mis labios
jadeos de gozo y cansancio,
en tanto que arribo a tu estuario.
Me entrego a tus manos y espero
eróticamente expectante
sublime descarga de fuego
que a instinto y a alma compacte.
Rabeo de dicha y pretendo
parar y seguir al instante,
en húmedo ritmo no puedo
de tanta pasión controlarme.
Y es eso la vida y un logro,
y apenas un algo y un todo,
así soy feliz y me alegro,
pues juntos no estamos tan solos.
Y es fuerza y virtud y esperanza,
el darnos el uno del otro;
y es eso y no hay más, pero es bueno;
sabernos que somos, no es poco.
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